República Dominicana. Durante la realización del Foro Social de Justicia Climática de América Latina y el Caribe activistas e intelectuales de movimientos ambientales, de justicia climática, de economía solidaria, feministas, ecuménicos, pueblos originarios y afrodescendientes alzan sus voces de alerta ante lo que han llamado el fracaso de las cumbres sobre clima realizadas por las Naciones Unidas y los gobiernos en los últimos 25 años. Expresan posiciones críticas frente al Acuerdo de Paris y la necesidad de hacer cambiar el rumbo de la COP 26 para que los gobiernos rompan con los esquemas mercantilistas y el extractivismo, asumiendo acciones radicales para reducir las emisiones de gases invernaderos y lograr una mayor redistribución de las riquezas entre los pueblos.

La crisis climática se traduce en una crisis de igual magnitud de los modelos económicos que la han generado y pone al desnudo una emergencia social y ambiental que demanda ser enfrentada con soluciones reales para resarcir deudas históricas y climáticas que en el presente contexto económico y sanitario tienen graves repercusiones en las condiciones de vida de los pueblos de nuestra América y del planeta.

El Foro se desarrolló paralelo a la Semana del Clima organizada por la secretaría ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), que se celebró desde el martes 11 hasta el viernes 14, de manera virtual desde la República Dominicana, donde los gobiernos definieron su cónclave oficial como una “oportunidad” para afrontar la realidad, asumiendo que los niveles actuales de ambición y acción por el clima emprendido por ellos son insuficientes para hacer frente a la crisis climática.

El foro contó con la participación de once exposiciones con reflexiones y experiencias de distintos países de América Latina y el Caribe. El escenario dominicano frente a la semana del clima presentado por Luis Carvajal de la Academia de Ciencias; la presentación de la campaña “Reactivación transformadora, por Karla Mass de CAN LA-Chile; El teólogo y politólogo colombiano de CONVIDA20, Carlos Enrique Angarita, quien habló sobre la “Crisis de sistema”; la reflexión sobre las falsas soluciones frente a la crisis climática por Eduardo Giesen de Viento Sur de Chile y de la Plataforma Latinoamericana y del Caribe por la Justicia Climática; también de esta plataforma, Ivonne Yánez habló sobre “soluciones desde los Pueblos”; la politóloga y economista brasileña Amyra El Kalili analizó lo que está en juego en la llamada “economía verde” en el contexto pos pandemia; Elvin Fernaly Hernández desde el grupo de Homólogos de Ecología Integral de la Red de Centros Sociales de la Compañía de Jesús en AL introdujo el paradigma de la Ecología integral, cambio climático y defensa de territorios; Aldrin Calixte de Haití Survie y Camille Chalmers de PAPDA nos dieron la perspectiva de la justicia climática desde Haití; Glenda Rodríguez de Christian Aid compartió una experiencia de mujeres y energía como respuesta al cambio climático desde Honduras; Meyatsin Velasco del Centro ProDH, México abordó el tema Mujer y Justicia Climática y finalmente, el tema de Afrodescendientes y justicia climática fue presentado por Jesús-Chucho-García de Venezuela, de la Articulación Regional de Afrodescendientes de AL y El Caribe.

Ante este escenario el Foro sesionó sobre los contenidos de la emergencia climática, los modelos económicos en crisis y falsas soluciones que emanan como recetas incongruentes desde los gobiernos y los organismos internacionales para un contexto regional caracterizado por la exclusión social y la profundización de las desigualdades. Se pusieron en perspectiva los desafíos de la región de cara a la COP 26 que se realizará en Reino Unido en noviembre del 2021. El foro constituyó un espacio de construcción de una agenda de justicia climática priorizando los territorios y los movimientos sociales.

Luis Carvajal, describió el escenario dominicano frente a la semana climática marcado por un avance en las políticas neoliberales, un esfuerzo por privatizar las bases de recursos, fundamentalmente el agua, una enorme amenaza de la megaminería que actúa, no solamente en sentido de destrucción de la naturaleza, sino también de apropiación de las fuentes de agua y un Estado servil a estos intereses.

Se reafirma que en el marco de las conferencias sobre el clima, las negociaciones internacionales han fracasado y que los gobiernos han sido subordinados a intereses corporativos lo que ha generado empeoramiento de la crisis global del clima y su injusticia”. Se citó además, que “dentro de las falsas soluciones que promueven los gobiernos frente a la crisis climática están las energías “renovables” de base corporativas (hidro, solar, eólica, biomasa forestal, agrocombustibles), la incineración, la fractura hidráulica (franking), la energía nuclear, los sumideros de carbono a base de monocultivos agrícolas y plantaciones de árboles; el “cero-neto” emisiones y la geoingeniería (captura y almacenamiento de carbono, fertilización oceánica, aumento del albedo) y otras”.

Se enfatiza que “Las grandes corporaciones de combustibles fósiles, de la agroindustria y de otros sectores extractivistas, con el apoyo de los gobiernos, están interfiriendo, desviando y retrasando la acción climática durante años, promoviendo falsas soluciones para seguir con sus operaciones y continuar lucrando con la destrucción del planeta y del sufrimiento de millones de personas en todo el mundo.

Se llama la atención sobre el impacto diferenciado que la crisis climática genera en poblaciones vulnerabilizadas como son las mujeres, las poblaciones afro descendientes y pueblos originarios. Dicha crisis ha acentuado la desigualdad que de por sí ya enfrentan estas poblaciones y requiere de su atención diferenciada y la recuperación e integración de sus saberes.

Los diversos actores participantes del foro plantean una mirada sistémica al problema y apuntan a un cambio de modelo que tome en cuenta a los pueblos y comunidades que están luchando para enfrentar el cambio climático, se llama la atención de sobre la distracción que supone solo mirar hacia las Conferencias de las partes, que se han convertido en cumbres de negocios y que en estas cumbres no se tocan los problemas que causan el cambio climático y de cómo enfrentarlo, más bien se inventa nuevos mecanismos.

La pandemia ha conseguido una fractura profunda en la economía, de acuerdo a datos de la CEPAL, nos encontramos con una caída de la economía en América Latina del 7.7% y con ello un aumento impresionante de la pobreza en la región que alcanza ya al 33.7% de la población, lo que significa unos 209 millones de pobres en una población de 654 millones de personas y una pobreza extrema de 78 millones de personas, sin posibilidades de que se pueda revertir en un corto plazo, se trata de un impacto estructural a largo plazo.

Este deterioro de la economía también se traduce en un incremento en la deuda externa que pasó del 69% al 79% del PBI solamente en el 2020, lo que supone incrementos importantes en los recortes de los presupuestos nacionales para el pago de los intereses de esta deuda. La reactivación de la vida humana, la vida social y económica demandará de repensarse con una perspectiva distinta a la del actual sistema, habremos de repensar la reactivación desde las experiencias de economía solidaria, sustentable y de soberanía alimentaria.

Estamos ante la necesidad urgente de un cambio de paradigma sobre la relación con la CASA COMÚN, en este sentido se comparte el paradigma de la ecología integral inspirado en la Encíclica papal Laudato Si y que supone una ruptura epistemológica con todo lo que aquí se denuncia y cuyo elemento central es el bien común como eje unificador de la ética social.

Dentro de los desafíos inmediatos se hace un llamado a formar un amplio frente mundial por la emancipación de los pueblos en defensa de la vida y de verdaderos caminos sustentables.

En el marco del foro fue presentada la campaña “Por una recuperación Transformadora” que promueve la Red de Acción Climática, que está basada en pilares del desarrollo sostenible a través de la agenda 2030, la gobernanza mediante el acuerdo de Escazú y la descarbonización en el marco del Acuerdo de París.

Al final, Heriberta Fernández del Centro Montalvo y Darío Solano de La Negreta anfitriones del foro, han expresado que con la actividad “nos ponemos en ruta hacia la organización de la Cumbre de los Pueblos, a realizarse en Santo Domingo, del 23 al 26 de agosto donde los movimientos sociales construyen su posicionamiento frente a la COP 26 para visibilizar las demandas regionales de justicia climática y rechazar los negocios sobre el clima y las faldas soluciones”.