18 diciembre 2022

Santo Domingo, Rep. Dom.

 

El 4 de diciembre de 2000 la Asamblea General de la Naciones Unidas, mediante la resolución 55/93 proclamó el 18 de diciembre de cada año como “Día Internacional del Migrante”. El Centro Montalvo en conmemoración de esta fecha y siguiendo las acciones de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado celebrada por la Iglesia, desde septiembre del 1914, nos unimos para rezar y a la vez expresar nuestra preocupación por las personas en movimiento, en una situación de vulnerabilidad; y para sensibilizar sobre las oportunidades que ofrecen las migraciones.

Nosotras/os vida consagrada que trabaja en tema de migración y trata de persona, iglesia en camino queremos llamar la atención y alzar nuestra voz a favor de las/os migrantes presentes en República Dominicana.

– Creemos en la dignidad conferida por Dios nuestro Padre a toda persona, y rechazamos todo acto que intente menoscabarla.

– Creemos en la igualdad de toda persona y en la diversidad como riqueza. Rechazamos las campañas de odio, xenofobia y desinformación que intentan presentar al migrante como una amenaza.

– Creemos en el derecho de toda persona a la movilización, sobre todo para defender la Vida, primer don de Dios, y rechazamos todo intento de bloquearla, impedirla, reprimirla. Alentamos en cambio la búsqueda de políticas públicas de integración y colaboración.

– Creemos en la política exterior que apoye el bien común de los pueblos y los defienda de extremismos nacionalistas.

– Creemos en la solidaridad y en la justicia como ejercicios básicos para la convivencia humana. Nos oponemos con firmeza a toda práctica que coarte el acceso a derechos elementales y adquiridos y a toda legislación que conlleve injusticias y exclusiones inhumanas.

– Creemos en la paz, fruto de la justicia, primer regalo de Jesús resucitado y vencedor de la muerte a sus discípulos, y nos comprometemos a trabajar por ella.

Rogamos a Dios, amigo de la vida, nos dé la gracia para continuar trabajando con amor, alegría, coraje y sin descanso para que todas las personas tengan vida y vida en abundancia, construyendo un futuro con los migrantes y refugiados, construyendo un futuro sin frontera, según el compromiso que hemos contraído con la Iglesia y con todas las personas de nuestros pueblos que sólo tienen y cuentan con Dios, nuestro Padre bueno y misericordioso.