Santo Domingo, RD. El Centro Montalvo y el Instituto Superior Pedro Francisco Bonó realizaron el 6 de marzo, el Simposio Filosófico sobre la Condición Humana, un espacio de reflexión académica que reunió a especialistas para analizar los desafíos de la condición humana desde perspectivas antropológicas, políticas y sociales.
El panel estuvo integrado por los padres jesuitas, Osvaldo Concepción y Pablo Mella y la politóloga Dahiana Méndez, quienes ofrecieron distintas miradas sobre el tema central del encuentro.
Durante su intervención, Pablo Mella abordó la condición humana desde una perspectiva antropológica, apoyándose en reflexiones de la filósofa Hannah Arendt para profundizar en la comprensión del ser humano como sujeto de acción, libertad y participación en la vida pública.

Por su parte, Dahiana Méndez analizó la temática desde el ámbito político, reflexionando sobre los desafíos que enfrenta la representación democrática en la actualidad. Durante su exposición cuestionó la tendencia a reducir la política únicamente a la competencia electoral o a la creación de nuevos partidos, señalando que el reto consiste en fortalecer una participación ciudadana comprometida con el bienestar colectivo y con la defensa de la dignidad humana.
Méndez también planteó la necesidad de repensar el sentido de la ciudadanía en un contexto marcado por la globalización y por las tensiones entre lo local y lo global, destacando la importancia de garantizar espacios reales de participación democrática para las comunidades.
En tanto, el padre Osvaldo Concepción, SJ, abordó el tema desde las ciencias sociales, apoyándose en las ideas del antropólogo Gilbert Durand sobre las estructuras simbólicas de las sociedades. Explicó que estas estructuras permiten comprender cómo las personas interpretan la realidad social y cómo, a partir de ellas, es posible construir horizontes de diálogo entre culturas y comunidades.
Asimismo, destacó la importancia de desarrollar una antropología de lo imaginario, entendiendo la imaginación como una forma de racionalidad que permite interpretar la experiencia humana y abrir nuevas posibilidades para pensar la sociedad, la política y la convivencia.
Durante el diálogo surgieron reflexiones sobre la representación política, el sentido de la ciudadanía y la llamada crisis del reconocimiento, un fenómeno que refleja las dificultades de muchas personas y grupos sociales para sentirse valorados y representados dentro de las estructuras políticas y sociales.
El simposio se convirtió en un espacio de pensamiento crítico y diálogo que invitó a repensar la condición humana en un contexto marcado por transformaciones sociales, culturales y políticas.




