Dajabón, República Dominicana. – La Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña de Migración, Desplazamiento, Refugio y Trata de Personas (Red CLAMOR), de la cual forman parte el Centro de Reflexión y Acción Social Padre Juan Montalvo (Centro Montalvo) y el Servicio Jesuita a Migrantes de República Dominicana (SJM-RD), celebró el 27 de septiembre una Eucaristía en la parroquia Nuestra Señora del Rosario, en Dajabón, con motivo de la 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. La conmemoración, inspirada en el lema «Incluso uno solo de estos pequeños» y en la cita «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo» (Mt 18,5), puso en el centro la dignidad, la protección y los derechos de la niñez y la adolescencia migrante.
La Eucaristía fue presidida por Osvaldo Concepción, sacerdote jesuita y director del Centro Montalvo, quien durante la homilía destacó que «la justicia es la manifestación de Dios en medio del mundo». A la luz del Evangelio del día (Mt 21, 28-32), recordó que la fe cristiana no se limita a las palabras, sino que exige acciones concretas en favor de la justicia, la dignidad humana y quienes se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad.
La liturgia invitó a la comunidad a abrir el corazón a quienes dejan su tierra en busca de esperanza, paz y una vida digna. De manera especial, la oración de los fieles pidió por la Iglesia, las autoridades, las personas obligadas a migrar, los agentes pastorales y quienes apoyan las iniciativas de Red CLAMOR, para que promuevan políticas públicas de desarrollo local e integración y sean signos de esperanza profética en las fronteras.
Durante el ofertorio se presentaron una mochila, unas sandalias, una gorra, una botella de agua, una imagen de la Virgen de la Altagracia con un rosario, y el pan y el vino. Estos signos evocaron el camino, el cansancio, la necesidad de protección, el acceso a condiciones básicas para la vida, la fe y la esperanza de tantos niños, niñas y familias que atraviesan procesos migratorios.
Al concluir la Eucaristía, representantes de distintas comunidades religiosas participaron en un conversatorio sobre el mensaje del papa León XIV para esta jornada. El diálogo llamó a superar una visión de la migración reducida a cifras y flujos, y a responder con acogida, protección e integración ante las situaciones de violencia, separación familiar, trata, explotación y desarraigo que afectan a numerosos menores en movilidad.
Los participantes reflexionaron sobre la realidad de los hijos e hijas de personas migrantes en el país y reafirmaron el compromiso de acompañar y acoger, de manera prioritaria, a quienes enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad. La jornada concluyó con una oración para que las personas migrantes encuentren una tierra que las alimente sin explotación ni pérdida de identidad, y para que las comunidades sepan recibirlas con fe, solidaridad, justicia y paz.

























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